Después de salir del Huayna Picchu estuve descansando en la entrada un poco porque estaba medio deshidratado. A la salida a recoger la comida (y esconderla en la mochila para poder entrarla) y a por otro botella de agua (a precio de oro por cierto) y a disfrutar tranquilamente del Machu Picchu. El recinto en si es enorme así que estuve disfrutando de él y sacando cientos de fotos con muchísima paciencia y tranquilidad, porque de verdad que merece la pena. Allá por donde vas cada poco encuentras detalles que no te habías dado cuenta en una anterior pasada por ese mismo sitio, y teRead More →